Nació el 6 de julio de 1832 en el palacio de Schonbrunn, Viena. Hijo de los Archiduques Francisco Carlos y Sofía, y hermano de Francisco José, Emperador de Austria-Hungría.
Maximiliano y Carlota
domingo, 13 de octubre de 2013
Carlota de México
Su nombre completo era María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia Coburgo y Orléans Borbón Dos Sicilias y de Habsburgo Lorena nació el 7 de junio de 1840 y murió el 19 de enero de 1927.
Fue emperatriz consorte de México, cabeza del Segundo Imperio Mexicano.
Fue la única hija del matrimonio formado por el Rey Leopoldo I de los Belgas y la Princesa Luisa María de Francia (hija del rey Luis Felipe I de Orleáns, descendiente de Luis XIII, y de María Amalia de Borbón-Dos Sicilias, hija a su vez de Fernando I de Borbón, Rey de las Dos Sicilias y de Nápoles).
Su nombre completo era María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia Coburgo y Orléans Borbón Dos Sicilias y de Habsburgo Lorena nació el 7 de junio de 1840 y murió el 19 de enero de 1927.
Fue emperatriz consorte de México, cabeza del Segundo Imperio Mexicano.
Fue la única hija del matrimonio formado por el Rey Leopoldo I de los Belgas y la Princesa Luisa María de Francia (hija del rey Luis Felipe I de Orleáns, descendiente de Luis XIII, y de María Amalia de Borbón-Dos Sicilias, hija a su vez de Fernando I de Borbón, Rey de las Dos Sicilias y de Nápoles).
¿Quienes son Maximiliano y Carlota?
En 1861, el presidente Benito Juárez suspendió los pagos de la deuda externa Mexicana. Esta suspensión sirvió de pretexto al entonces emperador de los franceses Napoleón III, para enviar a México un ejercito de ocupación, con el fin de crear en ese país una monarquía al frente de la cual estaría un príncipe católico Europeo. El elegido fue el archiduque austriaco Fernando Maximiliano de Habsburgo quien a mediados de 1864 llegó a Méjico en compañía de su mujer, la princesa Carlota de Bélgica.
Cuando la pareja real llegó a México tenia el apoyo de la fuerza de uno de los más poderosos ejércitos europeos. Pero en vez de encontrar un país idílico y en paz, encontró una fuerte resistencia a la presencia de las tropas de ocupación. Benito Juárez, de sangre mestiza, patriota entregado a la causa, se conjuró para expulsar de su tierra a los invasores.
En 1867, tres años después de haber subido al trono, expulsado el ejercito invasor, las tropas mexicanas arrestaron y ejecutaron al Emperador.
Maximiliano, que se enfrentó a su muerte con gran entereza. Carlota, en Europa tuvo que pasar las amarguras de la guerra de 1870 y de 1914, para morir, perdida la razón, a los ochenta y siete años.
Maximiliano y Carlota es una vivísima y apasionante biografía de dos personajes a quienes no acompañó el buen hado, y al mismo tiempo, el retablo de toda una época turbulenta.
En 1861, el presidente Benito Juárez suspendió los pagos de la deuda externa Mexicana. Esta suspensión sirvió de pretexto al entonces emperador de los franceses Napoleón III, para enviar a México un ejercito de ocupación, con el fin de crear en ese país una monarquía al frente de la cual estaría un príncipe católico Europeo. El elegido fue el archiduque austriaco Fernando Maximiliano de Habsburgo quien a mediados de 1864 llegó a Méjico en compañía de su mujer, la princesa Carlota de Bélgica.
Cuando la pareja real llegó a México tenia el apoyo de la fuerza de uno de los más poderosos ejércitos europeos. Pero en vez de encontrar un país idílico y en paz, encontró una fuerte resistencia a la presencia de las tropas de ocupación. Benito Juárez, de sangre mestiza, patriota entregado a la causa, se conjuró para expulsar de su tierra a los invasores.
En 1867, tres años después de haber subido al trono, expulsado el ejercito invasor, las tropas mexicanas arrestaron y ejecutaron al Emperador.
Maximiliano, que se enfrentó a su muerte con gran entereza. Carlota, en Europa tuvo que pasar las amarguras de la guerra de 1870 y de 1914, para morir, perdida la razón, a los ochenta y siete años.
Maximiliano y Carlota es una vivísima y apasionante biografía de dos personajes a quienes no acompañó el buen hado, y al mismo tiempo, el retablo de toda una época turbulenta.

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